Evaluación, más allá del examen
Holiii, hoy os traigo una nueva entrada de la sección REPENSANDO LA EDUCACIÓN, la semana pasada hablamos de la inclusión, os invito a leerla. En esta entrada hablaremos de las evaluaciones, ¿Cómo podemos evaluar?¿Cómo ha cambiado la evaluación en el tiempo?, estas son algunas de las preguntas que trataremos. Como voy a organizar esta entrada; empezaré definiendo el termino evaluación, diferenciaré los tipos que hay, porque si hay tipos, no solo se puede evaluar con exámenes, después daré mi opinión sobre estas y por último el vídeo de esta entrada, conoceremos más opiniones en concreto 2, para así ver otras miradas sobre el tema.
Llamamos evaluación al proceso sistemático, continuo y reflexivo mediante el cual se recopila, analiza e interpreta información sobre el aprendizaje del alumnado con el fin de comprender cómo avanza, identificar sus necesidades, orientar la enseñanza y tomar decisiones que mejoren tanto el proceso educativo como los resultados.
La forma de evaluar en las escuelas no siempre ha sido la misma.Durante gran parte del siglo XX, la evaluación se centraba en comprobar si el alumnado había memorizado los contenidos enseñados. Los exámenes escritos, las pruebas objetivas y las calificaciones numéricas eran la herramienta principal. La evaluación se entendía como un momento final y selectivo.
Con la llegada de nuevas corrientes pedagógicas, como el constructivismo y la psicología del aprendizaje, se empezó a comprender que evaluar no era solo medir conocimientos, sino también acompañar el proceso de aprendizaje. Este cambio dio lugar a nuevos enfoques:
- Evaluación continua: recoge evidencias a lo largo del tiempo, no solo en un día.
- Evaluación formativa: busca mejorar el aprendizaje, no solo calificarlo.
- Evaluación por competencias: se centra en lo que los estudiantes saben hacer con lo que aprenden.
- Evaluación auténtica: utiliza tareas reales, proyectos, productos y situaciones significativas.
Las legislaciones recientes, como la LOMLOE, refuerzan esta idea: la evaluación debe ser global, inclusiva, continua y formativa, priorizando el progreso del alumno y la personalización del aprendizaje.
¿Y qué pienso yo de todo esto? Lo primero que he de aclarar es que mi colegio era y es un centro que funciona con proyectos y donde las evaluaciones son muy amplias y no solo se centran en los exámenes, es por ello que mi opinión se puede ver influenciada por ello.
Como profesora particular he visto, desde mi punto de vista verdaderas barbaridades, hacer un examen a un niño con 6 años, no entiendo esta metodología, no la comprendo, creo que se puede evaluar de muchas maneras y desde luego no creo que sea la adecuada hacer exámenes y hacerles memorizar con esa edad, muchos de ellos no son capaces de concentrarse más de 10 minutos, imaginaros lo que es para una madre, padre o familiar tener que estudiar con sus peques, al final no genera aprendizajes, genera ansiedad tanto a las familias como a los propios alumnos y alumnas. Repensemos las maneras, podemos evaluar si el niño ha entendido las sumas y las restas con un juego, y no con un examen, el resultado será mucho mejor, obtendremos un aprendizaje mucho más respetuoso y una nota si es lo que necesitamos, ya que es lo que se pide. Por ejemplo dar un punto por cada operación correcta, podemos pintárselo también como un reto que les motivará muchísimo mas, practicar con ese juego antes para así poder preparar la prueba.
Con esto no quiero decir que este en contra de los exámenes, pero si creo que no debemos centrarnos en ellos solo sobre todo en cursos bajos, entiendo que en la ESO y a partir de ella se le de más importancia, aunque también pienso que podrían meterse más maneras de evaluar, pero sobre todo en primaria hay muchas formas de evaluar, exposiciones orales, por ejemplo, con información que hayan tenido que buscar, no centrarnos solo en un libro que se les de, así fomentaremos también esa competencia digital tan importante hoy en día.
¿A partir de que edad pondría exámenes? Yo creo que a partir del último ciclo de primaria, y dándole más importancia en la nota en la ESO, antes no lo veo muy recomendable, no creo que un niño de 6 años tenga la madurez para entender que tiene que sentarse durante un buen rato a estudiar para llegar al colegio y rellenar un papel.
En conclusión, repensemos como docentes maneras de ver si nuestros alumnos y alumnas han entendido lo que queremos hacerles llegar, juegos, exposiciones, incluso la observación cada día, evaluando no solo el resultado final, sino el proceso, ¿Cuántas veces hemos pensando en la injusticia de que unos tarden una semana en preparar un examen y otros un día? Muchísimas o yo por lo menos, si bien es cierto que eso viene dado y no podemos controlarlo a la hora de un examen, si podemos controlarlo en una evaluación si esta consta de más cosas. Por ello pienso que las evaluaciones deben ser diversas, complementarias y que no solo evalúen el producto obtenido sino el proceso.
Y ahora dejemos mi opinión al lado ¿Qué opina la gente? Contaremos con la colaboración de dos amigos míos, mi amigo Raúl que estudió en Cádiz y Joel que estudió en Madrid, además estudian ámbitos muy distintos entre ellos.

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