Holiii, hoy os traigo la primera entrada de esta nueva sección REPENSANDO LA EDUCACIÓN, donde hablaremos y reflexionaremos sobre temas polémicos de educación. El tema de hoy surge a raíz de un conversatorio que hicimos en clase, la inclusión, siempre ha sido un tema muy controversial y que personalmente creo que hoy en dia sigue sin estar claro. Está entrada se va a organizar de la siguiente forma, empezaré hablando de la inclusión, como se diferencia de la integración, y un poco de teoría sobre el tema, tras ello daré una breve opinión sobre el tema y para finalizar contaremos con un video donde le haré 4 preguntas a mi tia, madre de un niño con necesidades educativas especiales, mi intención es que veamos la realidad que vive una madre en la inclusión. Vamos a comenzar:
¿Qué significa realmente que un centro escolar sea inclusivo? ¿Basta con que todo el alumnado este en el mismo aula?
Es muy importante diferenciar los términos inclusión e integración. Lejos de ser sinónimos son palabras con significados muy distintos, mientras que la integración tarta de incorporar al alumno en el aula sin cambiar realmente la forma de enseñar, es decir el alumno es el que se adapta al sistema, sin que se modifique este. En cambio la inclusión va más allá. Retomando las preguntas iniciales, no basta con que el alumnado esté en el mismo espacio para hablar de inclusión. Un centro verdaderamente inclusivo es aquel que modifica su sistema, sus metodologías y su mirada educativa para adaptarse a todos los alumnos y alumnas, valorando sus diferencias como una riqueza.
La inclusión pues, no es un recurso, ni un aula específica, ni una moda pedagógica es una filosofía educativa, que implica repensar, reformular la forma en la que enseñamos, evaluamos y nos relacionamos en el aula. Supone eliminar las barreras de aprendizaje y participación que pueden surgir por causas físicas, cognitivas, sociales, culturales o emocionales. Por eso, la inclusión requiere trabajo en equipo entre docentes, orientadores, especialistas de apoyo y familias. Un sistema inclusivo reconoce que todos los alumnos tienen derecho a una educación de calidad y que aprender de forma diferente no significa aprender menos. Además, fomenta valores fundamentales como la empatía, la cooperación y la justicia social, ayudando a construir una sociedad más equitativa desde la escuela.
Pero, ¿se aplica realmente la inclusión en las aulas o sigue siendo más un ideal que una realidad?
Después de reepensar lo que significa la inclusión quiero contaros como se vive en la práctica desde mi experiencia, basada en mi trabajo en las extraescolares y lo que he escuchado de otros docentes, los centros hoy en día predican mas de lo que hacen verdaderamente, la inclusión es complicada, eso es cierto. Tener una clase con 25 alumnos y alumnas sin necesidades educativas especiales ya es complicado, porque no todos tiene el mismo ritmo de aprendizaje, pues si a esa clase le metemos alumnos con alguna diversidad, imaginaos, al final lo que genera es cierta frustración, yo lo viví en un campamento que coordine el verano pasado, tenía un niño, que aunque no estaba diagnosticado, tenia unas necesidades a las que yo no podía atender completamente. Además tenia 15 niños más que tenia que atender, lo he hacia bastante complicado mi actuación con el. Otra experiencia fue cuando trabajé este septiembre en mi colegio ayudando con el papeleo del centro, pude ver a una profesora sobrepasada porque tenia un alumno TEA que le demandaba mucho tiempo, ella decía que o avanzaba con la clase o estaba con el.
Es por esto que no podemos hablar de inclusión sin recursos, es imposible que esto sea posible, son alumnos y alumnas que requieren una atención, muchas veces no tenerla genera problemas al resto de la clase, así como distracciones o incluso ciertas peleaas, es por ello que muchos centros optan por sacar a este alumnado del aula, pero esta no es la solución bajo mi punto de vista en mucho de los casos, claro, si se pusieran ratios más pequeñas o metiéramos más docentes en el aula quizás se podría empezar a hablar de inclusión. Además de implementar cursos o formaciones al profesorado, muchos de ellos no saben tratar o como actuar antes estas necesidades.
Es cierto que también soy de la opinión de que hay casos en los que es necesario que este alumnado acuda a centros de educación especial, muchas veces nos empeñamos en que estos alumnos esten en aulas normativas, pero a veces por forzar esto, no aprenden lo suficiente o no explotan todas sus posibilidades, por lo que si que pienso que en ciertos casos es necesario que estos alumnos reciban educación especial, pero sigue siendo necesario dar recursos para que los casos donde haya menos afectación si puedan convivir en un aula ordinaria.
En conclusión, la inclusión no es un ideal de aprendizaje, pero necesita recursos, formación y compromiso real de todos los agentes educativos. Solo así podremos convertir nuestras aulas s en aulas inclusivas, donde todo el alumnado pueda aprender y desarrollarse.
Y por ultimo os doy paso a mi tía Carmen: Inclusión, la mirada de Carmen.
Espero que hayáis podido aprender un poquito más sobre el tema, desde una mirada real, que además de responder las preguntas nos comparte su experiencia, creo que dentro de estos trece minutos hay muchos titulares, que deberíamos reflexionar, dejo por aquí los he ms llamaron mi atención:
- Quizá no la inclusión no es para todos.
- Creo que debería de estudiarse las necesidades de cada niño.
- Es muy importante el profesorado pero también los padres y madres de sus compañeros.
- Cuando un niño es problemático, siempre hay un porqué.
- No todos los profesionales están bien preparados, y deberían de estarlo.
Me gusta mucho la reflexión tan real sobre la inclusión que has hecho, dejando claro que no basta con compartir aula si no hay recursos ni cambios reales en la forma de enseñar. Las experiencias personales ayudan a entender las dificultades del día a día y muestran que, sin formación y apoyos suficientes, la inclusión se queda en el discurso. Me encanta también que hayas podido poner un testimonio real, ya que aporta una mirada cercana y humana que invita a escuchar más a las familias y a pensar la inclusión desde las necesidades reales de cada alumno.
ResponderEliminarMe ha gustado cómo explicas la diferencia entre integración e inclusión y la claridad con la que señalas que no basta con juntar al alumnado en un mismo espacio, sino que la escuela debe cambiar sus prácticas y dotarse de recursos reales para que la inclusión sea efectiva, muy buen trabajo.
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